La presión política sobre los festivales de cine y televisión se convirtió en el tema central de un panel celebrado el lunes en la Cumbre Lumière, en Saint-Paul-de-Vence, Francia. Allí, la directora general de Séries Mania, Laurence Herszberg, lanzó el llamamiento más directo de la sesión a favor de la autonomía de programación: "no juzgamos a los artistas por su pasaporte, los juzgamos por sus obras".
El panel, moderado por el curador jefe de cine del MoMA, Rajendra Roy, reunió a responsables de festivales como Berlín, Cannes, Toronto, San Sebastián, Annecy, Bombay, Durban, el Mar Rojo y South by Southwest. Se abordaron tres ejes: el público, la relación con la prensa y las crecientes presiones políticas sobre estos eventos.
Herszberg describió el contexto que enfrenta junto a sus colegas: "nos sentimos cada vez más presionadas por diferentes grupos, pueden ser políticos, o simplemente personas que no están de acuerdo con la representación de algunos países". Al frente de un festival gratuito con más de 112.000 asistentes este año, pidió seguir "luchando por los artistas".
Los cineastas y sus pasaportes
El director ejecutivo del Festival de Cine de Toronto, Cameron Bailey, se sumó a esta idea al recordar su llegada al TIFF en 1990, "en una época en la que los festivales se sentían como un espacio completamente libre y abierto". Bailey afirmó que "los cineastas no son sus naciones, y nadie debería tratarlos como tales", y destacó el programa juvenil Next Wave como apuesta por captar público joven.
La directora de la Berlinale, Tricia Tuttle, cuyo festival atrajo a 450.000 asistentes en medio de una fuerte polémica política, puso el acento en el desarrollo de audiencias: "la clave para afrontar todos estos retos reside en pensar en el público". La presidenta del Festival de Cannes, Iris Knobloch, destacó la magnitud de su cita anual, con 40.000 acreditados de 140 países, a la que definió como "el verdadero escaparate para el cine y el talento de todo el mundo".
El director de la Fundación de Cine del Mar Rojo, Faisal Baltyuor, aseguró que su última edición agotó todas las entradas y que once películas respaldadas por la fundación se proyectaron en Venecia.
La relación con la prensa
El director del Festival South by Southwest, Peter Debruge, con veinte años en Variety, defendió el papel de las películas de estudio como puerta de entrada a nuevos talentos: "son el gancho que atrae la atención, a la prensa y al público, hacia los descubrimientos". La subdirectora del Festival de San Sebastián, Maialen Beloki, alertó sobre la reducción de recursos periodísticos: "cada año, los medios envían menos críticos al festival", y lamentó que la urgencia por publicar en internet resta profundidad al análisis cinematográfico.
El fundador de la Film Heritage Foundation y del Festival MAMI de Bombay, Shivendra Singh Dungarpur, defendió que "un festival de cine debe ser para todos", ya que sus proyecciones gratuitas convocan hasta 1.400 personas. El responsable de Annecy, Mickaël Marin, explicó que desde 2018 trabaja por ampliar su público, mientras que la directora del Instituto Durban FilmMart, Magdalene Reddy, apuntó que el mayor reto en África es llegar hasta el público por la falta de infraestructura.
Al cierre, Roy preguntó si los festivales podrían sobrevivir sin la industria estadounidense. Reddy fue la única en responder que no, recordando que su labor sigue centrada exclusivamente en el contenido africano.
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