El cine mexicano está presente en la 83.ª edición del Festival de Venecia con Tijuana, todavía, una película dirigida por Gabriel Gutiérrez Morales que compite por el Queer Lion, galardón dedicado a las producciones de temática LGBTQ+. El largometraje pone el foco en la migración, la persecución por orientación sexual y las dificultades de comenzar una nueva vida lejos del país de origen.
La historia se desarrolla en Tijuana y sigue a Maksim, un joven queer que abandona Rusia para evitar ser reclutado para la guerra de Ucrania. Al llegar a México conoce a Chava, un hombre gay de mediana edad que intenta desenvolverse en un entorno marcado por la cultura machista del norte del país.
La producción nació bajo unas condiciones especialmente limitadas. El proyecto recibió una subvención de 200.000 euros (234.000 dólares) a través de Biennale College–Cinema, programa de formación de la Bienal de Venecia. Sus responsables dispusieron de apenas tres semanas para escribir el guion y diseñar el plan de producción, mientras que todo el proceso, desde el desarrollo hasta la finalización de la película, tuvo que completarse en diez meses.
Así nació Tijuana, todavía
Para Humberto Busto, productor y uno de los protagonistas, esas restricciones terminaron convirtiéndose en parte de la experiencia creativa. El también actor considera que la película llega en un momento especialmente relevante por la situación de los refugiados LGBTQ+ y las consecuencias de la migración hacia países como México.
Gutiérrez Morales decidió situar la historia en Tijuana por su propia relación con la ciudad. El director creció allí y explicó que durante años la frontera ha sido representada principalmente como un escenario de conflicto, especialmente desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Su intención era mostrarla desde una perspectiva diferente y explorar cómo se vive al otro lado de esa frontera.
La conexión personal también influyó en la creación de Maksim. El cineasta recordó que, poco después de declararse gay, encontró parte de su comunidad a través de internet y entabló amistad con un hombre homosexual de San Petersburgo. Esa relación, que se mantiene desde hace aproximadamente una década, terminó sirviendo como una de las semillas de la película.
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