A nueve años de la muerte de Emely Peguero, el nombre de la adolescente continúa presente en la memoria de miles de dominicanos que siguieron con indignación y dolor uno de los casos criminales que más conmocionaron al país en 2017.
Emely tenía apenas 16 años y estaba embarazada cuando desapareció en agosto de ese año. Lo que inicialmente fue una búsqueda desesperada por encontrar a una adolescente cuyo paradero se desconocía terminó convirtiéndose en un caso de feminicidio que generó una enorme presión social y mediática.
La desaparición de Emely ocurrió el 23 de agosto de 2017, cuando salió de su vivienda y posteriormente perdió contacto con sus familiares. Desde ese momento comenzó una intensa búsqueda en la que participaron familiares, vecinos, organismos de socorro y las autoridades.
Durante los días siguientes, la incertidumbre aumentó mientras las autoridades realizaban operativos para localizarla. La sociedad dominicana también se mantuvo pendiente del caso, especialmente a través de las redes sociales y los medios de comunicación.

El 31 de agosto de 2017, ocho días después de su desaparición, las autoridades localizaron el cuerpo de Emely dentro de una maleta, en una zona rural de Cenoví, provincia Duarte. El hallazgo confirmó el peor temor de sus familiares y provocó una ola de indignación en todo el país.
La forma en que fue encontrado el cuerpo y las circunstancias que rodearon su muerte generaron un fuerte impacto. Miles de personas expresaron su solidaridad con la familia Peguero y exigieron que los responsables fueran llevados ante la Justicia. El caso rápidamente trascendió la provincia Duarte y se convirtió en un asunto de interés nacional.
La investigación estuvo marcada desde sus primeros días por una intensa atención de los medios de comunicación. Las autoridades reconstruyeron los últimos movimientos de la adolescente y establecieron responsabilidades penales contra personas vinculadas al caso.
Entre los principales procesados estuvieron Marlon Martínez y su madre, Marlin Martínez, quienes fueron enviados a prisión preventiva mientras avanzaba el proceso judicial.

El Ministerio Público sostuvo durante el proceso que Emely fue víctima de un crimen relacionado con su embarazo y que posteriormente se intentó ocultar lo ocurrido. El expediente generó numerosas interrogantes y mantuvo al país atento durante meses a cada audiencia y decisión judicial.
El caso llegó a los tribunales y culminó con condenas contra los principales involucrados. Marlon Martínez fue condenado a 30 años de prisión por el asesinato de Emely Peguero, mientras que Marlin Martínez recibió una condena de 5 años por su participación en el ocultamiento del cadáver.
Posteriormente, el proceso contra Marlin generó nuevas controversias y decisiones judiciales que mantuvieron el caso en la opinión pública durante varios años.
La sentencia contra los responsables no puso fin al impacto emocional que produjo el crimen. Para la familia de Emely, la pérdida de la adolescente significó una herida que trascendió el proceso judicial.
La muerte de Emely ocurrió en un contexto de creciente preocupación por los feminicidios y la violencia contra las mujeres en República Dominicana.
Su caso provocó protestas y manifestaciones en distintos puntos del país, además de llamados de organizaciones sociales para que las autoridades fortalecieran las políticas destinadas a prevenir la violencia de género.
La historia de una adolescente de apenas 16 años, embarazada y asesinada en circunstancias que posteriormente fueron conocidas durante la investigación, provocó una profunda indignación.
El caso también reabrió el debate sobre la protección de las adolescentes embarazadas, la violencia contra las mujeres y la necesidad de que las denuncias de amenazas o agresiones sean atendidas oportunamente.
Este 23 de agosto de 2026 se cumplen nueve años de la desaparición de Emely Peguero, una fecha que vuelve a traer a la memoria colectiva aquel crimen que paralizó al país. Con el paso del tiempo, el caso ha dejado de ocupar diariamente los titulares, pero su nombre permanece asociado a uno de los feminicidios que más impactaron a la sociedad dominicana en las últimas décadas.
Para sus familiares, amigos y quienes siguieron la tragedia, Emely no es solamente el nombre de un expediente judicial. Era una adolescente con una vida por delante, una familia y sueños que quedaron truncados.
Su muerte se convirtió además en un símbolo de la violencia que enfrentan muchas mujeres y adolescentes y en un recordatorio de las consecuencias devastadoras de los feminicidios.
A nueve años de aquel crimen, el recuerdo de Emely Peguero permanece vigente y su historia continúa siendo utilizada como un llamado a la sociedad y a las autoridades para fortalecer la prevención de la violencia contra las mujeres y evitar que otras familias tengan que enfrentar una tragedia similar.





