Bogotá.- Una semana después del terremoto que golpeó con fuerza el centro y suroeste de Colombia, el Gobierno de Abelardo de la Espriella reconoce que comienza una etapa de reconstrucción que será «dura» y costosa, mientras miles de familias siguen sin vivienda, decenas de miles de niños permanecen sin clases y las labores de rescate no terminan.
En una alocución en la noche del lunes, el presidente aseguró que la reconstrucción «va a exigir recursos» y será «dura«, pero dijo confiar en la capacidad de los colombianos para superar la tragedia.
Estimó en 30 billones de pesos (unos 9.500 millones de dólares) el costo de la reconstrucción, anunció subsidios de vivienda y alivios económicos para los damnificados, para lo cual declaró la emergencia económica.
San José del Palmar, el municipio del Chocó epicentro del terremoto de magnitud 7,4 del pasado 10 de agosto, y las zonas del Valle del Cauca, Risaralda y Caldas afrontan ahora una emergencia que se extiende mucho más allá del rescate: viviendas inhabitables, escuelas cerradas, familias que buscan recuperar sus pertenencias y comunidades que necesitan asistencia para comenzar de nuevo.
De la Espriella advirtió de que las cifras todavía están en consolidación y que, «por respeto a las víctimas y a sus familias«, su Gobierno «solo comunicará datos debidamente consolidados«. El balance preliminar es de 289 muertos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos.




