Cumaná (Venezuela).- El sismo de magnitud 7,4 en Colombia golpeó de cerca a varias familias del estado Sucre, en el noreste de Venezuela, que viven hoy entre la dolorosa incertidumbre de no tener noticias sobre sus seres queridos desaparecidos en el país vecino y la búsqueda de ayuda para repatriar los cuerpos de quienes no sobrevivieron.
Los familiares en esta entidad costera venezolana, ubicada en el extremo opuesto de la frontera con Colombia, están apelando a las redes sociales y la solidaridad comunitaria para poder acceder a información, pues la falta de contactos locales y la imposibilidad de comunicarse con las autoridades los ha dejado sin alternativas para resolver aspectos relacionados con la repatriación de cuerpos y los elevados costos que implica.
En Arapo, un poblado pesquero y turístico distante a 56 kilómetros de Cumaná -capital de Sucre-, la tragedia del terremoto en Colombia mutó rápidamente en una batalla económica contra el tiempo. Oriannis Rodríguez vivió la angustia de perder a su prima Petra María Gómez, una dirigente comunitaria que había emigrado a la ciudad de Cartagena siete años atrás con sus dos hijas y dos nietos.




