El Festival Internacional de Cine de Edimburgo llega a su 79ª edición con una sensación distinta a la de sus últimas convocatorias. Si hace dos años el certamen hablaba de reconstrucción, ahora habla de impulso. Del 13 al 19 de agosto, la cita más antigua del mundo que se celebra sin interrupciones reúne 38 nuevas presentaciones de largometrajes, 21 estrenos mundiales y una programación que combina nostalgia, industria y talento emergente.
La tercera edición bajo la dirección de Paul Ridd y la producción de Emma Boa consolida un modelo que ya ha demostrado resultados. La asistencia pasó de 12.000 personas en 2024 a 16.500 el año pasado, cuando participaron más de 300 cineastas, productores y distribuidores. Los eventos dedicados a la industria casi se duplicaron, pasando de 13 a 25.
Un homenaje a Trainspotting
El acontecimiento más comentado de la semana llega de una película estrenada hace tres décadas. Trainspotting, de Danny Boyle, regresa el 14 de agosto al Leith Theatre para celebrar su aniversario con una proyección especial, comentarios en directo del reparto y el equipo técnico, y una sesión que transformará la sala en una auténtica discoteca. Irvine Welsh y Darren Emerson, exmiembro de Underworld, se encargarán de la música en homenaje a la banda sonora original.
Ewan McGregor, cuyo papel de Renton lo catapultó al estrellato internacional, participa además en una charla dedicada a repasar su carrera, desde Trainspotting hasta Star Wars y Moulin Rouge!. Kenneth Branagh, por su parte, recibe el primer premio del festival a la Contribución Destacada al Cine, mientras que el documentalista Ken Burns y el actor Bruce Dern también protagonizan sesiones sobre su trayectoria.
Estrenos y nuevos talentos
Edimburgo abre con el debut de Louis Paxton, The Incomer, protagonizado por Domhnall Gleeson y Gayle Rankin y ambientado en una isla escocesa remota, tras ganar el premio NEXT Innovator de Sundance. El cierre corresponde a Bel, de Louise Lockwood, documental sobre la artista de Glasgow Beldina Odenyo.
Entre los 21 estrenos mundiales destacan el thriller canadiense Empty Heaven, de Abdolreza Kahani; Northbound, con Bruce Dern; Sea of Glass, de Alexis Alexiou; y Mission, protagonizada por George MacKay. También llegan nombres consagrados como Gregg Araki, con I Want Your Sex, y Hirokazu Kore-eda, con Sheep in the Box.
El festival refuerza su apuesta económica con el Premio Sean Connery a la Excelencia en la Realización de Largometrajes, dotado con 50.000 libras esterlinas y elegido por votación del público, además del Premio Thelma Schoonmaker de 15.000 libras para cortometrajes. En un sector donde financiar un segundo proyecto sigue siendo difícil, estos reconocimientos son un aliciente real para el talento emergente.
La programación profesional también se amplía. El 15 de agosto, el festival organiza su primera Conferencia de Cine del Reino Unido, con la participación del director ejecutivo del BFI, Ben Roberts, y debates sobre financiación y las carreras posteriores al primer largometraje. A esto se suma el estreno británico del Variety Lounge, con el apoyo de VisitScotland, con entrevistas grabadas a cineastas y talento asistente.
Tras tres ediciones desde su relanzamiento, Edimburgo mira ya más allá de su propia renovación. Las estrellas y los aniversarios llenarán los titulares, pero la verdadera prueba será comprobar cuántos de sus 21 estrenos mundiales logran convertir su paso por el festival en un impulso fuera de Escocia.




