La mayor crisis política que ha vivido Gianni Infantino desde que asumió la presidencia de la FIFA amenaza con reconfigurar el equilibrio de poder del fútbol mundial y, de paso, alterar uno de los grandes interrogantes del Mundial de 2030: dónde se disputará la final del torneo que organizarán conjuntamente España, Marruecos y Portugal.
El dirigente suizo atraviesa un momento de debilidad inédita después de verse obligado a retirar su proyecto de crear una sociedad destinada a comercializar parte de los derechos económicos de las Copas del Mundo, una iniciativa que provocó una rebelión sin precedentes dentro de la propia FIFA. Con las elecciones presidenciales previstas para marzo de 2027 —en las que aspira a un último mandato—, Infantino ha comenzado a mover ficha para reconstruir una mayoría internacional que hasta hace apenas unas semanas parecía garantizada.
La fractura se produjo tras la propuesta de constituir una sociedad denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), valorada en torno a 20.000 millones de dólares. El proyecto contemplaba vender aproximadamente un 20 % de esa empresa a inversores privados a cambio de unos 4.200 millones de dólares, una operación que despertó una fuerte contestación entre numerosas federaciones.
La oposición llegó desde varios de los grandes bloques del fútbol mundial, especialmente la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática, que rechazaron frontalmente la entrada de capital privado en el principal activo económico de la FIFA. Las críticas aumentaron cuando trascendió que entre los potenciales inversores figuraba Thrive Capital, fondo vinculado a Josh Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump. La presión terminó obligando a Infantino a retirar la propuesta.
Rabat, escenario de un gabinete de crisis
Pocos días después de ese revés político, Infantino reunió a varios de sus colaboradores más estrechos en las afueras de Rabat. La FIFA no facilitó información oficial sobre el contenido del encuentro, pero la elección de Marruecos como escenario del gabinete de crisis ha alimentado todo tipo de interpretaciones.
No solo porque Rabat acogerá el próximo 18 de marzo al 77º Congreso de la FIFA, sino porque el país norteafricano se ha convertido en uno de los principales aliados internacionales del presidente de la federación del fútbol mundial. Durante los últimos años, Infantino ha intensificado su presencia en Marruecos, donde la FIFA mantiene ya una oficina permanente y donde la relación institucional con el rey Mohamed VI se ha estrechado notablemente.
En paralelo a esos movimientos, el diario británico The Times publicó que Infantino estaría explorando un acuerdo con la Confederación Africana de Fútbol (CAF) para reforzar su respaldo político. Según esa información, el dirigente habría ofrecido la posibilidad de que la final del Mundial de 2030 se disputase en Marruecos a cambio del apoyo de las 54 federaciones africanas en las futuras elecciones de la FIFA.
La información fue inmediatamente desmentida por el organismo. Un portavoz de la FIFA calificó esa versión de “falsa y engañosa” y subrayó que todavía no existe ninguna decisión sobre la sede de la final. “La FIFA tomará una decisión a su debido tiempo”, señaló oficialmente la institución.
España mantiene sus aspiraciones
Pese a ese desmentido, la incertidumbre continúa creciendo. España siempre ha considerado que el estadio Santiago Bernabéu parte como principal candidato para albergar la final del torneo. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, llegó incluso a asegurar públicamente que el encuentro decisivo se disputaría en territorio español, aunque la FIFA nunca ha confirmado esa previsión.
Mientras tanto, Marruecos acelera la construcción del nuevo estadio Hassan II de Casablanca, proyectado para superar los 115.000 espectadores y convertirse en el mayor recinto futbolístico del planeta. La candidatura conjunta prevé inicialmente un reparto de once sedes españolas, seis marroquíes y tres portuguesas, aunque la decisión definitiva sigue pendiente.
La crisis abierta por el proyecto financiero ha tensado además la relación entre Infantino y el presidente de la UEFA, el esloveno Aleksander Ceferin. La organización europea lideró la oposición al plan de comercialización y llegó a advertir de que los equipos y selecciones del continente podrían dejar de participar en competiciones organizadas por la FIFA si la iniciativa seguía adelante. Aunque finalmente el proyecto fue retirado, el enfrentamiento ha dejado profundas cicatrices. Varias federaciones europeas, entre ellas Inglaterra, Finlandia, Suecia o Serbia, ya han mostrado públicamente sus reservas sobre la continuidad de Infantino. La RFEF, en cambio, mantiene una posición mucho más prudente y evita pronunciarse sobre el futuro del dirigente suizo.
La oposición gana fuerza
La contestación interna tampoco deja de crecer. Las cinco grandes ligas europeas han rechazado recientemente la posibilidad de ampliar el Mundial masculino a 64 selecciones, otra de las iniciativas impulsadas por el presidente de la FIFA. Mientras tanto, comienzan a sonar posibles alternativas para disputar el liderazgo del organismo.
Entre los nombres que circulan figuran el presidente de la Concacaf, Victor Montagliani, o la presidenta de la federación noruega, Lise Klaveness. Además, los estatutos permiten convocar un congreso extraordinario si al menos 43 de las 211 federaciones nacionales lo solicitan, un umbral que la UEFA, con sus 55 miembros, podría alcanzar por sí sola.
La discusión sobre el estadio que albergará la final del Mundial de 2030 trasciende el ámbito estrictamente deportivo. Para Marruecos supondría consolidarse como gran referencia futbolística africana, pero España espera el reconocimiento al peso histórico de su candidatura. Y para Gianni Infantino podría convertirse en un maniobra clave dentro de la compleja negociación política que determinará si logra mantenerse al frente de la FIFA hasta 2031 o si, por el contrario, el dirigente que parecía haber consolidado un liderazgo incontestable termina viendo cómo la mayor crisis de su mandato abre definitivamente la sucesión en el gobierno del fútbol mundial. @mundiario




